
Cuando la temperatura desciende, tiene sentido que nuestros cuerpos inevitablemente embalen en la grasa para el aislamiento. Excepto que no es lo que sucede. De hecho nuestras revoluciones de metabolismo mantienen el calor en temperaturas más frĂas, lo que significa en realidad quemar más calorĂas cada dĂa, dice Snyderman. AsĂ que si usted está ganando peso en invierno, un cambio de hábitos como hacer ejercicio con menos frecuencia y estar disfrutando de alimentos en la comodidad, probable sea la culpa. Para mantener su peso, trate de seguir una dieta equilibrada (aunque los carbohidratos son lo Ăşnico que anhela) y su rutina habitual de ejercicio. Intercambiar actividades habituales por al aire libre o hacer algunas de sus sesiones de ejercicio en el frĂo para aumentar la quema de calorĂas.

Los productos congelados y en conserva puede ser igual de saludables, e incluso más econĂłmicos que el material fresco, Snyderman dice. Frutas y verduras congeladas son a menudo congelados en flash directamente de la vid, que les ayuda a retener los nutrientes. Y algunos productos enlatados en realidad son más nutritivos que los del tipo fresco, crudo, ya que absorben los antioxidantes como el licopeno en los tomates y el beta caroteno-contenida en las zanahorias con mayor facilidad cuando provienen de vegetales que han sido cocinados. En pocas palabras: “No importa cĂłmo usted consigue sus frutas y verduras, mientras usted los estĂ© comiendo”, dice Snyderman.

Desde que tengo 50 he tenido que cambiar cuándo y cómo comer.
Esto es lo que he hecho:
1.   Empecé a comer el desayuno. Mientras que antes me agarraba unas galletas o un bollo y unas cuantas tazas de café, ahora yo como un gran tazón de avena.
2.   Comer proteĂnas para el almuerzo. Y trato de comer una comida más grande que la cena, que a su vez es un interruptor para mĂ.
3. Â Â Meriendo menos de una hora antes de la cena, asĂ no estoy tan hambrienta, y otra vez por lo general es una mezcla de proteĂnas / carbohidratos como queso y galletas saladas.
4. Â Â Dejar de comer la cena cuando estoy al 80% de mi capacidad y me molesto en limpiar mi plato.
5. Â Â Merienda con moderaciĂłn en la noche, comer sĂłlo fruta o algunas nueces o palomitas de maĂz, en lugar de las galletas o patatas fritas que antes era comĂşn.
6. Â Â He intensificado el ejercicio.
Nada de esto es otra cosa que sentido comĂşn. Y te puedo decir que nunca me niego un pedazo de algo o una galleta.

La pĂ©rdida de peso sin lugar a dudas es difĂcil para todos, pero hay una ventaja que los que son capaces de bajar de peso con Ă©xito podrĂan tener: segĂşn un nuevo estudio, una mayor actividad del sistema nervioso simpático.
Los investigadores australianos midieron la actividad del nervio simpático en reposo de 42 personas con sobrepeso u obesas que estaban participando en una dieta de 12 semanas para bajar de peso (reducir el consumo diario de calorĂas en un 30 por ciento). Se encontrĂł que aquellos que fueron capaces de bajar de peso tenian una actividad mucho mayor del nervio simpático de los que lucharon por bajar libras. ÂżPor quĂ© es importante este sistema en el cuerpo? Regula ciertas funciones corporales, tales como la tasa metabĂłlica en reposo y el uso de las calorĂas de la ingesta de alimentos.
Dos cosas a tener en cuenta: el estudio fue pequeño y aún está por ser publicado (previsto para el 02/2012 en la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism). Sin embargo, es sin duda una idea interesante para añadir a la creciente investigación de por qué algunas personas son más propensas a perder peso con éxito.